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domingo, 23 de octubre de 2011

lleva tu cuerpo hasta el fin de la
noche. déjalo ahí. y ven. conmigo.

martes, 18 de octubre de 2011

Un borde en el precipicio. Mi cuerpo no
comprende la sustancia de este tiempo. Y
sin embargo intenta ingresar un pie, una
mano, un medio rostro bajo el manantial
furioso de noches e historias. He olvidado
los nombres de los seres que he amado porque
sus ojos se metieron bajo mis uñas y entre
mis pechos. Están todos aquí. Amándome. Y
viéndome partir. Camino entre el silencio
de un cielo que está por nacer. Aveces me
detengo en sus pulmones gigantes y los
contemplo. Como a una ensoñación. Estoy en
una frontera que no puedo explicar. Pero
que busco. La busco más que a mi amante.
La busco más que a mi alimento. Tiene un
tatuaje expandiéndose por toda superficie.
Sé que me ha estado esperando. Me devora
con una lentitud de sombras. Siento sus
manos en mi espalda. Siento sus lenguas
en mi cráneo. No debo voltear. Debo
ingresar en su vientre mientras salto de
esta habitación hacia la nada.

domingo, 16 de octubre de 2011

Entonces los lobos comenzaron a
vomitar. Sus laringes raspadas
por las aristas perfectas de un
centenar de diamantes. Entre las
cortezas caídas del bosque y el
moho blanco de mi herida comenzaron
a caer las verdaderas piedras.
Les preguntaba si podía hacer algo
para detener la infección. Pero
ellos negaban con fascinación y me
agradecían el espectáculo que me
estaban ofrendando.
Pero tú, amado cuerpo necesitas
recordar la danza de ultratumba,
la bondad de la noche. La raíz
del silencio. Tú deberías danzar
desnudo otra vez bajo el manto
de capas labradas con cantos de
romero, hinojo y canela. Tú
deberías caer en los brazos de
tu amante que te escribe y
reclama. Vé . Únete con las
manos que me escriben.

martes, 11 de octubre de 2011

KOAN

por el camino abierto de tu cuerpo deja
entrar la noche para que escriba su silencio

lunes, 26 de septiembre de 2011

KOAN

El libro es el maestro. El lector es
el discípulo. Entonces comienza a cantar
el universo y el libro y el lector
comprenden que juntos son uno.

DIAMANTISMO

En las primeras décadas del siglo XXI la Banda
de Fotones que años atrás había comenzado a ingresar
a la Ionósfera, se solidificó e inició el gran
salto cuántico del ser humano: cada molécula
modificaba la composición física de todo aquello
que tocara. La Ciencia dijo: inteligencia
Supraterrestre. El Hinduísmo dijo: Sánscirto.
Los católicos dijeron: Maná. Los capitalistas
dijeron: tecnología. La Corporocracia movió un
alfil. La comunidad Qom confirmó los relatos
llevados de generación en generación como un balde
de mimbre repleto de agua del río. El Adn se
modificaba al contacto del polvo del Cielo. Y al
tocar la dermis cristalizaba.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Uno empieza a escribir, empieza a
escribir, empieza a escribir y se
da cuenta, de que no se está
escribiendo. Esto no es literatura,
o poesía, no tiene nada que ver con
la métrica y la rima, con las figuras
retóricas o la metonimia, esto es
alquimia, maestro, esto es la
transfiguración del espíritu. Las
palabras son tatuajes que se borran
de las alas de mi ángel.

sábado, 27 de agosto de 2011





Escribiremos juntos este libro y entonces, solo
entonces, los planetas se alinearán con nuestros
sistemas vertebrales, nuestra garganta exhalará
el más hermoso perfume y nuestros tobillos se
enraizarán al centro de la tierra en la
levitación final.

jueves, 18 de agosto de 2011


Nosotros, los 12 discípulos del misterio,
escribimos este libro en tu ausencia. Ven,
necesitamos de tu escritura, creación de
tu mente. Mantra sobre este papel de tierra.
Ven, escritor y brujo. Precisamos de tus
ojos entre las letras. No ves lo que estamos
creando? No quieres acaso tu también el
nacimiento del Nuevo Hijo? Ven. Las palabras
ya no alcanzan para escribir la Historia del
Mundo. Las manos del séptimo vidente están
intactas y sobre la mesa en la que hemos
comido, jugado y hecho el amor. Los trece.
Estamos sedientos de él. Lo contemplamos.
Ven a nacer discípulo y vidente del Próximo
Calendario. Allí no habrá horas ni meses.
Solo lunas y siembras. Allí no habrá el
tiempo para sumergirse en la añoranza.
Allí solo habrá el cuerpo prolongado. Un
ADN gigante. Una luz impronunciable.

miércoles, 17 de agosto de 2011


Para aprender a morir tuve que dejar
mis ventanas abiertas hasta que la
fotosíntesis de mis plantas me
transportaron más allá de las calles,
más allá de los adoquines de la plaza
zabala, más allá de los árboles, del
muelle y me dejaron levitando, como
una aprendiz, sobre el río de la plata.

sábado, 6 de agosto de 2011

La venganza es el mapa de una tierra
que ya no puedo ver. La esperanza que
tengo en mi corazón a veces pierde pie
en este océano Atlant. No tengo tesoros
que recoger. Los hijos prometidos no
llegarán al encuentro. Soy un hombre
que ha visto el agua tragar las
embarcaciones del Enemigo. Antes de
morir lo he visto mirarme fijamente.
Me ha dicho con los ojos lo que toda
la vida he intentado volver a recibir
de este mundo extraño. En este animal
enfermo que no se salta los eclipses
ni los equinoccios porque sabe que se
le caerá la piel, el pelo y los dientes
y volverá a sangrar savia. Pero no yo.
No este hombre moribundo acostado al
costado de la vía láctea. Hoy la
contemplo como si fuera un amante
que me ha olvidado.
Para ahogar este mal debo robar el logo
de siete corporaciones y quemarlos
durante siete noches en la plaza zabala.

miércoles, 20 de julio de 2011

DIAMANTISMO

Para volverme fuerte necesito morir, dejar
que la sangre abandone mi cuerpo, dejar que
los huesos abandonen mi cuerpo, dejar incluso
que el aire deje de entrar y se vaya, huya,
corra hacia el regazo del cielo. Morir.
Volverme silencio y bondad.

viernes, 15 de julio de 2011

Un lobo me mira. Sus colmillos tienen
el perfume del bosque. Sus dedos acarician
el inicio de mi herida por donde el moho
blanco se manifiesta: llega hasta los
troncos de allá y se mezcla con las ramas
podridas y la humedad de las cortezas.
Pero el lobo me mira. Conoce mi destierro.
Es la imagen y semejanza de lo que he
aprendido en esta parte del viaje. Conozco
su motivo. Esperará a que baje el sol y
cuando la noche descienda sobre nuestros
cuerpos se acercará al centro de mi herida
y desaparecerá en mi dentro.