viernes, 15 de julio de 2011

Un lobo me mira. Sus colmillos tienen
el perfume del bosque. Sus dedos acarician
el inicio de mi herida por donde el moho
blanco se manifiesta: llega hasta los
troncos de allá y se mezcla con las ramas
podridas y la humedad de las cortezas.
Pero el lobo me mira. Conoce mi destierro.
Es la imagen y semejanza de lo que he
aprendido en esta parte del viaje. Conozco
su motivo. Esperará a que baje el sol y
cuando la noche descienda sobre nuestros
cuerpos se acercará al centro de mi herida
y desaparecerá en mi dentro.

3 comentarios:

colórida dijo...

ahhhh hermosa imagen me encantó el final!!! hermoso

rebecca milans dijo...

erótico y aterrador. felicitaciones, adoré conocerte en persona

olga leiva dijo...

gracias bellotas!