sábado, 13 de septiembre de 2008

poema incendio (II: en el mar)

1
me ahogo me ahogo
las manos de las sirenas ahorcan mi pelo para salvarme
dónde estoy dónde estoy
quiero agarrar la arena comer las piedras abrir los ojos
mis tobillos están cortados
el mar es rojo y levita y no puedo respirar y no puedo respirar

mis piernas están cortadas
mi pelo está creciendo
voy a dejarme flotar
voy a abrir los ojos en el límite

me voy a salvar





2
encima del mar puedo meter la cabeza para mirar la sangre
formar viajes con los peces negros y diminutos
puedo meter la cabeza para mirar los senos de las sirenas
que devoran mis tobillos con amor
meter la cabeza para tocar la arena años luz de mis pulmones
para agarrar un camino con los dedos y recorrerlo

encima del mar puedo mirar una noche luminosa
que me ciega para mostrarme lo que veo al cerrar los ojos
puedo flotar sin los dedos y sin los tobillos y sin las piernas
el pelo se mueve como una manada de peces diminutos
se mueve mi pelo como movido por un orden superior y en paz

encima del mar puedo medir mi cuerpo que es gigante o diminuto
puedo mirar mi ombligo mis senos mis brazos y sus manos
puedo dejar mi cabeza sobre el agua y esperar
que mis piernas sean transformadas





3
no tengo piernas
soy un pez diminuto y mi brillo rebota contra la noche
soy un pez negro que se agiganta con las manos de las sirenas
del abajo

abajo hay un mundo de terror y felicidad
me sumerjo
me dejo atrapar por los besos más oscuros
en éste mundo no se puede abrir los ojos
te aniquilaría la conciencia

escucho imágenes movedizas que me rozan los brazos
presiento las piedras devorar mi terror
presiento que estoy brillando
que estoy iluminando el mar desde mis piernas abiertas

caigo como elevándome hacia un más allá diferente
sin sentidos

caigo flotando fluyendo expandiéndome
en el espacio de mis piernas presiento un cardumen de peces
negros y diminutos y brillantes invadiéndome
han desplazado el vacío que me hacía hundir hacia la arena





4
la noche brilla como el infinito y me abraza como a un feto
desenrolla mis piernas nuevas
no soy una sirena
tengo sexo
tengo ganas de encontrar un cuerpo
para amarlo y para amar su conciencia

la noche es brillante y las sirenas están abajo
y los peces y yo somos lo mismo
pero no hay cuerpo al que entregarse

¿dónde están las puertas del mar?
¿dónde crecen los árboles?
¿dónde hay una cama para dormir?
¿dónde hay una imagen para atravesar con la boca?





5
floté boca abajo y abrí los ojos

floté boca abajo para comprobar que la noche brillante
y la arena a años luz de mi cuerpo son la misma imagen

floté boca abajo porque presentí que las sirenas ya no estaban
y que mi pelo era largo
y que mis piernas y los peces son lo mismo

floté boca abajo y abrí las manos y abrí las piernas
y mis tobillos y mis dedos huyeron veloces y magnéticos
arrastrándome hacia un sitio entre las piedras
donde todavía la mar era roja

1 comentario:

Jorge Ampuero dijo...

Interesante poética. Intuyo una semejanza por aquí con Cecilia Podestá.
Espero regresar y seguirte.

Un abrazo...